lunes, 16 de diciembre de 2013

Carta abierta a los casi seis millones de parados: gracias

Esta mañana he leído un artículo dedicado a los parados de periodista llamado Carlos Otto que me ha encantado. No puedo menos que compartirlo y darle difusión por las redes sociales, pero aparte de eso lo voy a citar aquí y voy a poner el texto íntegro con su permiso.

Carta abierta a un parado español: gracias

Estimado amigo:

Me llamo Carlos Otto, tengo 29 años y soy periodista. Quiero dirigirme a ti, aunque no nos conozcamos personalmente, porque me gustaría decirte un par de cosas. 

Es probable que últimamente te vengas sintiendo como un parásito o un inútil. No porque realmente creas que lo eres, sino porque mucha gente se ha encargado de dejártelo caer o, directamente, decírtelo. Los políticos te dicen que basta ya de vivir del Estado y que debes crear una empresa aún a riesgo de perder el poquísimo dinero que te queda. Los representantes de según qué empresarios te dicen que se acabó el café para todos y que no podemos seguir pagándote el desempleo para que te tires a la bartola en vez de estar levantando el país, como hacen ellos.

Incluso muchas personas que a día de hoy tienen un trabajo mal pagado (aunque lo puedan perder mañana por la tarde), te mirarán por encima del hombro, se compararán contigo y pensarán que, si estás en paro, quizá no eres tan bueno como pensabas. Algunos, incluso, cuestionarán que, de cuando en cuando, te tomes una caña en vez de dedicar cada segundo de tu vida a buscar empleo.

Te cuento mi caso: hace algo más de tres años decidí que, si no me daba trabajo yo mismo, nadie me lo daría, y me di de alta como autónomo. Llevo todo este tiempo trabajando y, de cuando en cuando, incluso consigo dar empleo a alguien. Si me dejase llevar por el discurso agresivo que ahora mismo existe contra los parados, te diría que cruzándote de brazos no vas a conseguir nada. Que no puedes sentarte en el sofá y esperar a que el trabajo te llegue solo. Que tienes que aprender lo que es la cultura del esfuerzo. Que aprendas de mí, que soy un hombre que se ha hecho a sí mismo sin pedir ayuda a nadie. Y mucho menos al Estado. Pero nunca te diré nada de eso, porque es una soberana estupidez.

Yo también cobré el paro, y fue gracias a ti

Si te cuento mi historia entera, te diré que entre 2008 y 2010 estuve en paro. Y, evidentemente, cobré dinero del Estado. Y, ¿sabes qué? Si por aquel entonces pude cobrar el paro fue, entre otras cosas, gracias a que tú, en algún momento de tu vida, has trabajado y cotizado.

En ocasiones, incluso, combiné el paro con algunos pequeños trabajillos que no daban para gran cosa y que, por supuesto, cobré en negro. Imagino que, si te surge la oportunidad, tú harás excatamente lo mismo. Y no se me ocurrirá criticarte, porque, como tú, sé lo que significa no tener casi ingresos. Y conozco, igual que tú, la sensación de inutilidad que se siente cuando quieres trabajar y no puedes.

En los dos años que estuve en paro tuve que ir un par de veces al médico, e incluso hacerme una resonancia magnética. Y pude hacer todo eso gracias a que tú, en algún momento de tu vida, has trabajado y cotizado. También hice varios viajes a Madrid para buscar trabajo y conseguir algunos contactos, y lo hice viajando en un AVE que el Estado podía subvencionar gracias a que tú, en algún momento de tu vida, has trabajado y cotizado.

Cuando quise darme de alta como autónomo, fui estupendamente atendido por tres funcionarios, que me asesoraron y me dieron la información necesaria para comenzar a construir la situación laboral de la que ahora disfruto. Ellos reciben su sueldo gracias a que tú, en algún momento de tu vida, has trabajado y cotizado.

A día de hoy, mis sobrinos van a poder ir a colegios públicos (crucemos los dedos) gracias a que tú, en algún momento de tu vida, has trabajado y cotizado. España está sufriendo una terrible época de recortes que no sabemos cómo va a acabar, pero si aún no se ha producido una hecatombe histórica es gracias a que tú, en algún momento de tu vida, has trabajado y cotizado.

Confío en que mis impuestos te ayuden a seguir

Como te decía al principio, es posible que, entre todos, hayamos conseguido que te sientas un absoluto inútil, una carga para la sociedad. Pero no lo eres. Ni para mí, ni para la gran mayoría de los que seguimos trabajando. Estás pasando una etapa muy jodida y lo comprendemos. 

Te voy a ser sincero: el año pasado, a todos los autónomos nos subieron el IRPF del 15% al 21% y el IVA del 18% al 21%. Me jode tener que pagar más impuestos, pero porque sé que esos impuestos no se van a destinar a evitar que te caigas por el precipicio, sino a seguir manteniendo un sistema injusto que, lejos de ayudarte, te criminaliza.

En cualquier caso, confío en que una (pequeñísima) parte de esos impuestos que estoy pagando siga sirviendo para que no pierdas tu paro, ni los servicios sociales que te has ganado ni, por supuesto, tu dignidad como persona.

En su momento tú me ayudaste, y ahora me he propuesto ayudarte yo. Estás pasando por una etapa muy dura y, sinceramente, no sé cuándo narices se va a acabar esto. No pretendo lanzarte cuatro frases facilonas para motivarte, pero quiero que te convenzas de que no eres ningún inútil y de que todo lo que tenemos ahora ha sido posible gracias a ti.

Intenta aguantar como puedas. Mientras tanto, entre todos, vamos a (intentar) cubrirte las espaldas.

Mucho ánimo y, lo dicho: gracias por todo.

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