domingo, 9 de octubre de 2011

Dejaron de estudiar, se paseaban con su coche y ahora tienen que volver

Leyendo esta tarde una entrevista al director de un IES de Málaga, me viene a la mente una reflexión para los que trabajamos en el mundo de la orientación y acabamos animando a muchos de nuestros usuarios a que retomen los estudios que nunca debieron dejar: que se dirijan a los más pequeños, que les digan la equivocación que cometieron y cómo se han dado cuenta. En ellos está la clave.

Os dejo aquí con parte de la Entrevista al director de un IES de Málaga


Estudiar está de moda. O más bien es una necesidad. La sociedad sigue encontrando la solución a muchos de los problemas que le afectan en el conocimiento, que se convierte en muchos casos en un bien público colectivo. Es un instrumento eficaz para fomentar la cultura, luchar contra la pobreza y la exclusión social, promover el progreso económico y mejorar el bienestar de los ciudadanos. La rectora de la UMA, Adelaida de la Calle, realizó parte de este alegato el viernes en el acto solemne de inauguración del curso académico. Muchos de los que en su día abandonaron las aulas atraídos por un sueldo fácil sin apenas cualificación, ahora se arrepienten al verse sin nada. Y su única alternativa es volver a dar clases. Arturo Fernández lleva 31 años dedicado a la docencia, los últimos 15 como director del IES Jesús Marín. En este tiempo ha visto cómo alumnos que se fueron han vuelto y cómo la desprestigiada FP ahora goza de un gran predicamento.

En la Universidad la mayoría de los grados están completos. En la Escuela de Idiomas se producen colas kilométricas para hacer la matrícula. Los ciclos formativos no tienen plazas para tanta demanda... ¿Por qué se está produciendo esta vuelta masiva a las aulas?

Creo que esta situación se da por varios factores y no se trata simplemente de lo primero que nos puede venir a la mente. La situación económica tiene su peso, pero no es tan simple como eso. Evidentemente hay mucha gente que se ha quedado sin trabajo y otras tantas que no encuentran un empleo a gusto con sus intereses. Y esto lo hemos notado en la demanda por estudiar ciclos formativos y en los jóvenes que ni siquiera han tenido la oportunidad de ingresar en el mercado laboral. La crisis del ladrillo ha tenido su influencia hasta en la elección de ciclos. Antes era demandadísimo, por ejemplo, porque tenían una gran tasa de inserción laboral, el ciclo de proyectos de construcción y ese este año es el último que se va a llenar en el Politécnico. Y ocurre lo contrario con esos ciclos que antes la gente no quería o elegía como segunda o tercera opción, como Electrónica, que antes flojeaba y ahora seguro que se va a llenar, tanto el de grado medio como el de grado superior.

¿Cuántos alumnos que dejaron los estudios por empezar a trabajar a cambio de un suelo sin tener ninguna cualificación han tenido que volver al instituto?

Un sueldo no. Un sueldazo. Eran chavales que trabajaban en la construcción de lunes a viernes y luego a destajo los fines de semana. Cuando la cosa se ha venido abajo, se han visto sin nada y además sin preparación. Aquella situación provocaba un impacto muy negativo en los niños que seguían viniendo a clase y cuando salían del centro, con sus libros bajo el brazo, venían a sus amigos o vecinos con un coche de gran cilindrada, la mayoría de las veces tuneado, y con la música a todo volumen. Lo conocíamos como el efecto llamada de la selva. Seguro que más de uno se preguntaba qué hacía allí cuando podía estar ganando dinero como esos que antes eran sus compañeros, con 15 o 16 años. Se les presentaba un escaparate muy atractivo, pero irreal. Seguro que ahora se han dado cuenta de que acertaron al no abandonar.

¿Conoce a esos alumnos que en su día abandonaron y ahora se han visto en la obligación de regresar a las aulas?

Los conozco con nombres y apellidos. Son los máximos candidatos a cursar la Enseñanza Secundaria para adultos. La mayoría abandonó en tercero de la ESO y ahora han vuelto con otra edad, otra madurez y otra experiencia. Yo les digo que se dirijan a los más pequeños, que les digan la equivocación que cometieron y cómo se han dado cuenta dado cuenta.

Muchos profesores se lamentan de que, si bien la educación obligatoria hasta los 16 años es un logro social, es muy difícil dar clase y mantener el orden en un aula cuando estos escolares, ya mayores, no quieren estudiar. ¿Considera adecuados los itinerarios curriculares existentes?

Ahora mismo un niño, a partir de segundo de ESO, ya puede pasar a diversificación curricular o a un Programa de Cualificación Profesional Inicial (PCPI). Creo que no hay que adelantar esta posibilidad de elección, porque entonces estaríamos volvieron al sistema anterior. Y no es tan raro el caso de alumnos que hagan diversificación curricular y levanten cabeza y remonten en sus estudios y que luego incluso accedan a estudiar una carrera universitaria.

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